En 1968, El mundo vivía y protestaba por la guerra de Vietnam, un conflicto entre las Coreas comunistas del norte versus la Corea del sur anticomunista apoyada por los Estados Unidos.
En Italia el 1 de marzo de aquel año se desarrolló un fuerte enfrentamiento entre los estudiantes universitarios y la policía, en lo que se conoció como la “Batalla de Valle Giula” y caracterizada por una fuerte represión hacia la comunidad estudiantil.
En mayo, en territorio Frances, iniciaron manifestaciones por grupos de estudiantes y obreros industriales, a las que se sumaron sindicatos y el Partido Comunista, dando como resultado la mayor revuelta estudiantil y huelga general de la historia de Francia.


En Yugoslavia, la noche del 2 de junio de 1968 los alumnos de la Universidad de Belgrado comenzaron una huelga que duró una semana, suscitando enfrentamientos entre la policía y los estudiantes. Las protestas se originaron por reformas económicas que ocasionaron el crecimiento del desempleo y la migración.
El 21 de agosto la invasión soviética puso fin abruptamente a la Primavera de Praga y a la esperanza democrática en Checoslovaquia, y las represiones a los intentos de cualquier manifestación social se recrudecieron.
Llegaban a México las noticias de esos conflictos y manifestaciones, estudiantiles y sociales, que eran reprimidas por la policía.


Gustavo Diaz Ordaz, había llegado por el Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la Republica unos años antes e imponía un régimen autoritario.
Quería demostrar una nación en orden social, sin manifestaciones de descontento, los juegos olímpicos serian televisados al orbe total y la imagen del país no podía ser manchada por un puñado de estudiantes a los que llamó revoltosos u obreros inconformes.
Por ello, en la tarde del 2 de octubre, dio la orden a su secretario de Gobernación, Lic. Luis Echeverria Álvarez, de reprimir con el mas alto grado de severidad y uso de las fuerzas militares las manifestaciones y concentraciones de estudiantes en la plaza de Tlatelolco cuyo único objetivo era “desestabilizar al país” según sus propias palabras.


El presentador de Noticias Jacobo Zabludovsky portado una corbata negra se dirigió al auditorio para dar las noticias y acontecimientos del día iniciando con la frase “Hoy fue un día soleado” (López Doriga afirma que esa frase no la dijo el presentador del noticiero) y solo leyó lo que los periódicos relataban de lo sucedido en la plaza de las tres culturas, sin emitir ningún comentario personal.
57 años han pasado de ese lastimoso episodio de la historia de México, más de tres cientos muertos y cientos de personas desaparecidas ese y los días siguientes, continúan sin cifras oficiales, donde se cometió un crimen de Estado y de lesa humanidad.


Cada año, en las marchas se grita “Dos de octubre no se olvida”. Es una frase en contra de los malos gobiernos autoritarios y represores, contra la impunidad y contra la mala memoria colectiva, contra el olvido, es una demanda por la libre expresión y el derecho a la educación y el respeto total a los derechos humanos.




Por Ernesto Ugarte

Dr. en Alta Dirección de servicios de Salud. Químico clínico de UV.LABS análisis clínicos. Jefe de Laboratorio Clínico HGZ 48 IMSS (jubilado). ernestougarte2@gmail.com

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