Desde que Cristóbal Colon prometió el retorno de riquezas y la expansión de la fe cristiana, recibiendo así el apoyo de los reyes católicos, se instauro en varios países de la posterior América Latina, la religión que arrasó y sepultó las creencias politeístas de carácter cosmológico, o cuando menos sustituyó a los dioses por santos y vírgenes a punta de espada y sangre.
Esta verdad incómoda, fue poco a poco olvidada por las posteriores generaciones que dejaron de adorar a la madre Tonantzin y la cambiaron por otra virgen de piel morena, llamada como la virgen española de la región de Extremadura. (Guadalupe).

                                          

Así, fueron quedando en el olvido Tezcatlipoca, Coatlicue, Tláloc o Quetzalcóatl por mencionar solo algunos dioses. Mas que el olvido, fue una fusión de las antiguas deidades con los santos españoles.
Por cierto, Colón no defraudo a los reyes católicos y regreso cargado de mercancías, indígenas y oro, pero no fue suficiente para detener su ambición, y regresar con Hernán Cortez por la Conquista.
Nuestros centros religiosos y ceremoniales, nuestra arquitectura prehispánica fue enterrada literalmente, para dar paso a la construcción de Iglesias que utilizaban las mismas piedras de nuestras pirámides.

                                   
La presencia de la iglesia con el pretexto de la evangelización de un pueblo politeísta utilizó cualquier método inquisidor para convertir hacia la fe de Cristo de la Nueva España, se valió de la tortura por el fuego, la espada, el látigo y la apropiación de tierras y por supuesto del oro y la plata.
Los privilegios de la Iglesia, los dones materiales, y el ejercicio del poder fueron parte inherente de su evangelio y su relación con el poder político y económico de los conquistadores durante más de 300 años.

                                             
Luego vino el periodo del imperio mexicano de Agustín de Iturbide y su mejor aliado ¿Quién fue? La iglesia católica que con su influencia sobre la población le dio legitimidad al imperio y mantuvo el orden social hasta la llegada del México Independiente.

El desencanto lo provocó posteriormente Benito Juárez al separar la relación de Iglesia – Estado, con la promulgación de las Leyes de Reforma que buscaban nacionalizar los bienes de la Iglesia, eliminar fueros eclesiásticos, establecer la libertad de culto y la secularización de la educación.
La iglesia francamente conservadora se inclina por ser políticamente de derecha y decide aliarse y apoyar al segundo imperio mexicano encabezado por Fernando Maximiliano quien era un “buen católico”. (Pero ya sabemos el desenlace de Maximiliano, y los conservadores Miramón y Mejía).

                                        
El periodo de reconciliación entre Iglesia y Estado vino con la dictadura de Porfirio Diaz, se delegó nuevamente la educación al clero y todo fue color rosa de Guadalupe hasta la abrupta caída del dictador.
Después del triunfo de la Revolución y el gobierno de Francisco I Madero, el clero apoyó el golpe de Estado, financiando a Victoriano Huerta, para restaurar los privilegios y el poder, pero esto desato una cruel y despiadada guerra civil con el rechazo anticlerical. Este periodo conocido como la cristiada o la guerra de los cristeros, fue un conflicto entre clases pobres principalmente campesinas, sectores laicos de la iglesia y los propios sacerdotes.
Un periodo conocido como “modus vivendi”, donde Lázaro Cárdenas abolió la “Ley de Plutarco E. Calles” da termino a la Guerra Cristera, pero conserva la educación laica y se logra una relación de respeto mutuo.
El siguiente periodo que se entiende por la perpetuación en el poder del PRI está plasmado de acercamientos y distanciamientos entre Iglesia y Estado y la irrupción evangélica de grupos no católicos, pero con ideas de extrema derecha, más conservadoras en lo social, pero neoliberales en lo económico.

                                            

Con Carlos Salinas de Gortari, regresaron oficialmente las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y México (rotas desde 1865) relación que se prologo en términos de respeto y colaboración hasta el fin de los gobiernos priistas.
Durante los sexenios panistas. La iglesia católica se enfocó en no perder su poder económico y expandir sus escuelas y universidades privadas (bajo la libertad de culto).

El escritor mexicano Carlos Monsiváis (1) estableció que, desde la llegada a la Presidencia en el año 2000, el panismo no mostró recato en manifestar abiertamente sus inclinaciones profundamente religiosas, y encontró en la Iglesia un aliado en el panorama político nacional, como quedó de manifiesto con la intervención de la Jerarquía Católica en el conflictivo proceso electoral de 2006… Hay que recordar que Calderón, entonces presidente “electo”, se reunió con el Episcopado mexicano el 17 de noviembre de 2006, esa vez el clero mexicano le ofreció todo su apoyo y le pidió una reforma al artículo 24 de la Constitución para que exista “libertad religiosa”.

                                     

Es importante mencionar que a mediados de 1950 surgió un grupo defensor de la religión católica, conocido como “El Yunque”, organización paramilitar secreta, que se escudaba bajo la lucha contra “satanás” y la instauración del reino de “Cristo”. Donde el comunismo y el capitalismo eran los enemigos del cristianismo. (2). Se ha reconocido a varios fundadores de este grupo con su afiliación al PAN.
Aunque la iglesia tiene prohibición de formar parte de un partido político, no tiene prohibición por que los afiliados de un partido practiquen su religión, pero se nota la tendencia del pensamiento derechista, clasista, homofóbico, de familia tradicional, manifestarse abiertamente contra el aborto, el matrimonio igualitario, la eutanasia.
Si bien la iglesia no comulga (cuando menos en el discurso clerical) con el abuso del capitalismo, se declara enemiga del comunismo. (recordemos el caso de Cananea).
También un número importante de curas declaran la defensa de la fe cristiana como una identidad cultural mexicana, resaltando las tradiciones seculares, y quisieran imponer el catecismo y lectura de la biblia en escuelas públicas para “retomas los valores de las familias tradicionales” y participan abiertamente durante sus misas con propaganda política neoliberal, influyen en sus fieles con sus convicciones partidistas siempre bajo el argumento de que quieren la justicia divina.

                                       

Estos curas, en todas sus misas, se expresaban de la siguiente manera: “católico: recuerda que si los candidatos no se definen o no respetan lo que Cristo y la Iglesia les pide, no al aborto, no a la eutanasia, no a la unión entre homosexuales y su derecho a adoptar niños, no les des su voto. Haz oración. Que no te confundan”.
Los últimos dos sexenios, la iglesia ha manifestado el doble discurso, criticando las políticas de seguridad, y al mismo tiempo llamando a la paz y la reconciliación, capacitando a sus cleros para negociar con el crimen organizado y establecer treguas en las zonas donde se reconoce el narcotráfico. Ante los pobres, se sigue enarbolando que el reino del cielo es para ellos, pero si se manifiestan exigiendo sus derechos se atengan a las consecuencias legitimas que tiene el poder por el uso de la fuerza, “para restablecer el orden social”.

                                         

La presidenta Claudia Sheinbaum reconoce el papel de la iglesia como guía espiritual del pueblo y establece un acercamiento para que en conjunto se logre el desarme y la pacificación en el país, pero vigila con recelo la actuación y los discursos que albergan en su seno, un histórico conservadurismo radical.
FUENTES:
1, Oscar Antonio Jiménez Morales. La desilusión sexenal. https://www.eumed.net/tesis-doctorales/2012/oajm/uso_religioso_politica_dretrimento_estado_laico.html
2. Álvaro Delgado Gómez. El yunque, la ultraderecha en el poder. 2003.
https://labiblioteca.mx/llyfrgell/1055.pdf  

 

Por Ernesto Ugarte

Dr. en Alta Dirección de servicios de Salud. Químico clínico de UV.LABS análisis clínicos. Jefe de Laboratorio Clínico HGZ 48 IMSS (jubilado). ernestougarte2@gmail.com

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