Hasta el momento, son un bloque que originalmente estaba formado por cinco países, (2019) (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pero que se ha extendido a la integración de Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, y Vietnam, (2023), que pretenden modificar las políticas económicas y diplomáticas, así como crear instituciones financieras para establecer un nuevo orden mundial.
Su agrupación tiene como objetivo, hacer acuerdos de intercambio comercial entre sus miembros, por lo que están invitando a otras economías emergentes para hacer frente a las potencias económicas que dominan el mercado, sobre todo, es necesario mencionarlo, como un frente ante la dependencia del dólar norteamericano.

La relevancia de los BRICS es que desafían a las potencias occidentales y promueven un orden mundial multipolar, porque han experimentado un crecimiento económico y son vistos como ejemplo de fortalecimiento de dinámicas geopolíticas.
Han llegado tan lejos en sus aspiraciones que crearon el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), una alternativa al Banco Mundial y al FMI, además de proponerse crear una nueva moneda o sistema de pagos entre sus miembros, dando un fuerte golpe a la hegemonía del dólar.
La estrecha relación geopolítica que tiene México con Estados Unidos complica su incorporación a los BRICS, por los tratados comerciales plasmados en el T-MEC por el momento, pero las imposiciones arancelarias decretadas por Donald Trump crean incertidumbre e inestabilidad económica que se agrava por las sanciones y las guerras comerciales, y provoca inflación, crisis de suministros e inestabilidad energética.
Por lo que no hay que descartar la posible incorporación de México a los BRICS en un futuro, como medida de protección a sus intereses de crecimiento económico. (Y mal haría en no considerar una alternativa comercial, si se debilita su relación con los EE. UU por sus sanciones arancelarias).
Si consideramos que los BRICS han incrementado sus exportaciones en todo el mundo, México sigue dependiendo del vínculo con los EE. UU, y se pierde la oportunidad de diversificar su potencial productivo, y además lo deja expuesto a las tenciones del gobierno norteamericano.
No cabe duda que AMLO tuvo mucha visión al desarrollar la estrategia de robustecer la inversión en infraestructura (ejemplo: refinerías), optimizar las redes de transporte (trenes, corredor interoceánico, AIFA) y mejorar la generación eléctrica, incentivando la inversión privada y promoviendo el desarrollo económico en regiones en antaño menos favorecidas como la zona del sureste (Tren maya) para estar en condiciones de competitividad.
Mientras tanto seguiremos apostando por fortalecer y respetar nuestros lazos comerciales con EE. UU a través del T-MEC, hacer mayor inversión en investigación y desarrollo, y hacer una estrategia para incrementar la competitividad y la productividad.
El acercamiento a los BRICS ya se dio, participando en la cumbre de Brasil 2025 como país observador y abre un abanico de alternativas, aunque esto no le guste a nuestro país vecino.
