
El Rey de los Estados Unidos, Donald Trump, quiere adueñarse de los recursos de Cuba, en su sueño expansionista e imperialista, sabe que adueñarse de la isla y de los derechos marítimos internacionales del Golfo de México, le permitiría cobrar peaje a los buques mexicanos y cualquier embarcación que transite por esas aguas.
No conforme, también quiere adueñarse del petróleo que le corresponde a Cuba, porque pocas personas saben que existen yacimientos transfronterizos de petróleo en los llamados “hoyos de dona”, veinte kilómetros cuadrados con una reserva que alberga unos 4.6 mil millones de barriles de petróleo que le darían soberanía energética a la isla por algunos años.
El cambio de nombre de Golfo de México por Golfo de América no es una inocentada u ocurrencia de Trump, es una estrategia geopolítica para tener mayor control económico principalmente sobre México y Cuba.

Gobiernos anteriores a la cuarta transformación han apoyado a Cuba con la entrega de combustible, pero no se equivoque, no por términos humanitarios, sino porque conviene hacer tratados sobre el uso de yacimientos petrolíferos con Cuba que con los Estados Unidos.
Trump impide el suministro de Crudo a la Isla con el fin de paralizar la actividad económica, ya diezmada desde hace más de 60 años por el bloqueo impuesto y reafirmado con La Ley Helms-Burton (1996).
Ahora en 2026 Trump aplicó su plan extraterritorial para impedir el suministro de crudo a la Isla con la intención de paralizar la vida cotidiana de sus habitantes; mientras, obstaculiza la histórica buena relación de México con La Habana.
Los legisladores de oposición, como Alito Moreno, Lily Tellez, Jorge Romero, Xóchitl Gálvez, (PRIAN) y comunicadores como Pedro Ferriz de Con o Beatriz Pagés y empresarios de la talla de Claudio X González y Ricardo Salinas Pliego han expresado abiertamente su anhelo de que los Estados Unidos intervengan en los asuntos políticos de México bajo una falsa acusación de narco estado.

El peso de las opiniones de estos personajes en ciudadanos confundidos y abrumados por la información y propaganda de los medios de comunicación de la extrema derecha encuentran un campo fértil para sembrar la duda sobre la credibilidad del actual gobierno.
No les importa a estos personajes vender a su patria, pero mucho menos le importaría a Estados Unidos pisotear la soberanía mexicana si con ello obtiene beneficios de enriquecimiento, apropiación de recursos y dominio geopolítico.
Mientras tanto el gobierno yanqui, y sus aliados estarán entretenidos en su guerra con Irán, pagando peaje por el estrecho de Hormuz como una especie de karma.
Nota: Imágenes creadas con Gemini IA.
